Taller redescubriendo saberes ancestrales. Vereda Zaragoza, Piedecuesta

20.02.2025

Salimos desde Corambiente a las 5:30 a.m. en compañía de la practicante de nutrición, Alejandra; el compañera, Ricardo Meneses; el nuevo conductor de la corporación, Brayan; y la zootecnista, Diana Zabala. Durante el camino, conversamos sobre la tormenta eléctrica del día anterior y cómo podría haber afectado la participación de los habitantes de la zona. Sin embargo, al empezar a subir hacia la vereda, nos dimos cuenta de que el camino estaba en buenas condiciones y el acceso no presentaba mayores dificultades.

Llegamos a la finca alrededor de las 8:00 a.m. y, al principio, nos confundimos un poco al no saber con certeza dónde estaba la entrada. Finalmente, una vez dentro, nos recibió Angélica, la anfitriona del día, quien me saludó con mucha alegría, pues ya habíamos tenido varios acercamientos previos.

Al recorrer la finca, me sorprendió ver gallinas y gallos más grandes de lo habitual, además de notar que los tenían pastoreando libremente, una práctica que Corambiente y Ricardo Meneses siempre han promovido para mejorar la alimentación de los animales.

Los participantes comenzaron a llegar poco a poco alrededor de las 8:30 a.m. Muchos mencionaron que también tuvieron dificultades para ubicar la finca. Al verme, me saludaron con entusiasmo, lo que me hizo sentir feliz, pues me doy cuenta de que ya me reconocen e identifican como parte del equipo de Corambiente.

A pesar de la emoción por la jornada, llegué con dos noches seguidas sin dormir debido a la ansiedad por los talleres, lo que afectó un poco mi estado de ánimo y salud. Sin embargo, me sentí aliviado/a al saber que ya teníamos claridad sobre cómo llevar a cabo las actividades para que todo se desarrollara de la mejor manera.

Inicio del taller

El taller comenzó alrededor de las 9:00 a.m. con la participación de 20 mujeres y 7 hombres, un número menor al esperado, ya que se había confirmado la asistencia de más personas. Durante la jornada, el compañero Meneses mencionó que, en el pasado, Piedecuesta solía ser un lugar con mayor afluencia de participantes en estas actividades.

Este hecho representa un desafío, ya que, aunque quienes asistieron han acompañado a Corambiente desde el inicio, no se ha evidenciado la incorporación de nuevas personas en la comunidad. Además de fortalecer el tejido comunitario, uno de los retos en este territorio es encontrar estrategias para involucrar a más personas en el proceso.


Iniciamos la actividad con el juego de los refranes, en el que cada participante tomaba un papel con la mitad de un refrán y debía encontrar a la persona que tenía la otra mitad. En esta ocasión, la compañera Diana Zabala participó para equilibrar el número de jugadores. La dinámica generó una gran participación; mientras una persona compartía su refrán y su significado, los demás intervenían para expresar lo que representaba para ellos.

Durante la actividad, observé que algunas personas eran muy tímidas para hablar o participar, en contraste con los asistentes de Floridablanca, quienes suelen expresarse con mayor facilidad. Esta diferencia representa un desafío que debe analizarse para encontrar estrategias que fomenten una mayor participación en el grupo.

Antes de que pudiera intervenir para cerrar la actividad, la compañera Mayerly, una lideresa destacada, tomó la palabra y resaltó cómo este ejercicio buscaba rescatar saberes y tradiciones que poco a poco se han ido perdiendo. Su reflexión me alegró, ya que evidencia cómo las personas han ido interiorizando la importancia de recuperar y valorar estos conocimientos ancestrales y tradicionales.

Al momento de elaborar las carteleras con los alimentos asignados, todos los participantes se involucraron con entusiasmo. Algunos mostraron mayor iniciativa, mientras que otros participaron de manera más discreta, pero todos aportaron de alguna forma. Me llamó la atención cómo esta actividad les genera emoción, especialmente cuando pueden plasmar sus conocimientos sobre las recetas tradicionales de la región. Parecía que, a través de este ejercicio, sentían un mayor sentido de pertenencia y orgullo por su gastronomía.

Si bien la timidez de los participantes ha sido un desafío en Piedecuesta, en esta ocasión observé una mayor disposición a involucrarse en la actividad. A medida que avanzábamos, noté cómo, de forma espontánea, entre ellos mismos se motivaban a participar y a compartir sus conocimientos. Fue gratificante ver cómo la dinámica generó un ambiente más abierto y colaborativo.

Durante la socialización de las recetas, los asistentes comenzaron a intercambiar ideas sobre qué otros platillos podían prepararse con los mismos ingredientes. Este espacio de diálogo resultó ser sumamente valioso, ya que permitió rescatar saberes culinarios y fortalecer la transmisión de conocimientos entre los participantes. Además, surgieron conversaciones sobre la importancia de preservar y valorar la cocina tradicional, retomando la reflexión que previamente había hecho la compañera Mayerly sobre la pérdida de los saberes ancestrales.

Antes de finalizar, se les informó que en el siguiente encuentro se realizará una olla comunitaria, donde todos podrán participar en la preparación de un plato tradicional. Para ello, les entregaré un recetario con diversas opciones, y entre ellos decidirán cuál receta elaborarán. Esta actividad no solo permitirá reforzar los conocimientos compartidos en la sesión, sino que también fomentará la cooperación y el sentido de comunidad entre los asistentes.

Prácticas profesionales de trabajo social- 2024
Creado con Webnode Cookies
¡Crea tu página web gratis! Esta página web fue creada con Webnode. Crea tu propia web gratis hoy mismo! Comenzar