Salida de campo. Vereda Sevilla- Piedecuesta

21.11.2024

En esta ocasión, el compañero Ricardo Meneses se encontraba enfermo, lo que nos llevó a reorganizar el equipo para la actividad. Asistí al lugar junto con mi par profesional María Fernanda Reyes, la trabajadora social Karem Blanco y la pasante de nutrición Angélica. Dado que la camioneta de la organización tenía restricción por pico y placa, contamos con el apoyo del señor Salvador, un compañero de la vereda Sevilla y anfitrión del taller, quien se ofreció a llevarnos en su camioneta. 

Al llegar cerca de la finca donde se realizaría el taller, nos encontramos con un árbol caído que bloqueaba el paso. Este evento fue consecuencia de la intensa lluvia que se presentó en la zona durante la noche anterior y la madrugada del 21 de noviembre. Solicitamos ayuda en una finca cercana, donde nos prestaron un machete para cortar el árbol. Mientras comenzábamos a trabajar, poco a poco, los vecinos de la zona comenzaron a llegar, dispuestos a colaborar. Entre ellos, se sumó el presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda, quien lideró y organizó parte de los esfuerzos para despejar el camino. En un corto período de tiempo, la noticia del árbol caído se difundió, y la comunidad se unió.

La rápida respuesta de los vecinos no solo permitió superar este obstáculo de manera efectiva, sino que también dejó en evidencia la sólida red de apoyo y colaboración que existe en esta comunidad. Este tipo de interacciones demuestra la importancia de los lazos comunitarios, especialmente en contextos rurales donde el trabajo colectivo es esencial para afrontar situaciones imprevistas. 

En un primer momento, se realizó un círculo de conversación en el que los participantes compartieron cómo había sido su experiencia durante el año trabajando con Corambiente. Aunque al inicio la asistencia era baja debido a las dificultades ocasionadas por las intensas lluvias, poco a poco comenzaron a llegar más compañeras y compañeros, llenando el espacio con sus historias y reflexiones. Este tiempo inicial permitió abrir el diálogo y generar un ambiente de cercanía, donde cada voz aportó a la construcción colectiva de la jornada.

Durante este espacio, hubo un momento que llamó particularmente mi atención. Una mujer llegó acompañada de su hija de 7 años y de su bebé de apenas 2 meses. Me comentó que había caminado a pie desde su finca, la cual se encuentra aproximadamente a media hora de distancia del lugar donde se desarrollaba el taller. Este gesto de dedicación y esfuerzo me llevó a reflexionar profundamente sobre las múltiples dificultades que enfrentan los participantes para asistir a estas actividades, especialmente en un contexto rural marcado por distancias largas, caminos difíciles y condiciones climáticas adversas.

A pesar de estos desafíos, esta mujer expresó su alegría y entusiasmo por estar presente, mencionando que para ella estos talleres no solo representan un espacio de aprendizaje, sino también una oportunidad invaluable de recreación y desconexión de la rutina diaria. Su comentario resaltó la importancia de estos encuentros como momentos de respiro en su vida cotidiana, que está frecuentemente marcada por las exigencias del trabajo en el campo y el cuidado familiar.


Prácticas profesionales de trabajo social- 2024
Creado con Webnode Cookies
¡Crea tu página web gratis! Esta página web fue creada con Webnode. Crea tu propia web gratis hoy mismo! Comenzar